Kronstadt

kronstadt4Pocas veces en la Historia hubo situaciones en las que una población se autogobernó, sin jerarquías ni dinero, en plena asociación, y donde la vida política, la vida laboral y la vida personal se vieron mancomunadas. Los requerimientos para que esto se de son muchos: una población enormemente concientizada y voluntariosa, un descreímiento hacia los sistemas políticos de arriba hacia abajo muy arraigada, y por sobre todo el convencimiento absoluto de que la colaboración y la solidaridad son el único camino. Las dos de estas situaciones que conozco son la Comuna de Paris y el Soviet de Kronstadt. Ambas comunidades ordenadas en las decenas de miles de personas que eran burbujas de Revolución en un mar de Reacción. Ambas tuvieron una corta vida, de apenas unos meses, y en ambos casos, el final fue sangriento: fuerzas reaccionarias ingresaron y masacraron a la población, sin ningún miramiento. En esta ocasión, voy a contarles sobre Kronstadt.

¿Qué es Kronstadt? Es una isla ubicada en el golfo de Finlandia. La isla vigila la entrada a San Petersburgo (En la época que nos concierne se llamaba Petrogrado, asi que la llamaremos así). La isla tiene 4 Km. de ancho por 12 de largo. Su ubicación la hace casi inexpugnable, y es la plaza fuerte y primer linea de defensa ante una invasión. Desde los días del Zar, los elementos más avanzados y mejor calificados de la Marina Rusa terminaban desempeñando funciones en Kronstadt. A finales del siglo XIX y principios del XX, en ciernes de la revolución, decir “los elementos mejor calificados de la marina rusa” equivale a decir los más políticamente activos y avanzados. Esto dio por resultado que la población de Kronstadt era, por mucho, el mayor nucleo revolucionario, y la falange de Krondstadt marchaba a la cabeza del pueblo en todas las instancias de la Revolución, hasta la traición Bolchevique. Los hechos que trataremos se dan desde 1917, cuando el Soviet de Kronstadt comienza a operar, hasta 1921, cuando son finalmente reprimidos.

¿Quién nos contará esta historia? Hace poco, tuve la enorme suerte de toparme con el libro “La Revolución Desconocida”, del anarquista Volín. Volín relata en detalle las jornadas revolucionarias como testigo presencial privilegiado. No era un tipito cualquiera. Siendo de los libertarios más respetados de Rusia, estuvo siempre ubicado en el núcleo de los acontecimientos. Por dar un ejemplo de esto, Volín participó en la creación del 1er Soviet Libre, el de Petrogrado, y estuvo presente cuando el Soviet no era más que una charla entre 2 personas, y como buen anarquista, pasó a la historia no por ser presidente del primer Soviet, sino por haber rechazado la presidencia del Primer Soviet. En un documento histórico de valor incalculable, ya que decenas de miles de personas murieron para que la versión anarquista del relato nunca sea contada, Volín no ahorra palabras ni emociones para referirse a Krondstadt, así como tampoco se guarda nada al respecto de la traición Bolchevique y la masacre que se empeñaron en llevar adelante Lenin y Trotsky a lo largo de toda Rusia. Desde esta privilegiada perspectiva contaremos la historia del que fue uno de los últimos bastiones de la verdadera Revolución Social.

El Soviet de Kronstadt nace con la Revolución, y antes de contar cómo fue su caída, me parece importante que nos detengamos en saber como era que funcionaba y si funcionaba ¿Cómo vivió la población de Cronstadt en ese interín donde esperaba su muerte? Más allá de que pudieran confiar en el éxito final de la empresa a gran escala, el Ejército Rojo eventualmente reduciría la ciudad a cenizas, y eso se hacía más patente con cada día que pasaba. Por lo que nos cuentan de la Anarquía, esto debería haber sido el caos, la destrucción, violaciones, incendios, peleas. Nada de esto sucedió. La paz reinó en Kronstadt hasta el último minuto ¿Cómo se manejo esta gente?

Kronstadt, dentro de si, estaba dividida en lo que hoy podríamos llamar “unidades productivas”. Cada fábrica, cada navío, cada hotel, tenía su propia Asamblea, donde se discutían y resolvían los asuntos concernientes a cada una de ellas. Cada una de estas asambleas elegía un Comité, cuya función era llevar a cabo las tareas que eran propias de la Asamblea, que tenía un número arbitrario de miembros dependiendo de las necesidades. Los Comités se subdividen en comisiones de tareas específicas. A su vez, cada unidad productiva elige uno o más delegados que participan de la Asamblea de Delegados, que es, a su vez, una Asamblea con Comité que designa comisiones que cumplen funciones en toda la ciudad. Nuevas “unidades” pueden ser producidas ad-hoc. Por ejemplo: Un ciudadano podía participar del Comité de su unidad productiva, y también participar de su “Asamblea Barrial” para tomar decisiones concernientes al barrio. La Asamblea Superior, la que está compuesta de Delegados, viene a ser el Soviet propiamente dicho. Periódicamente se realizaban enormes mitines en la Plaza del Ancla, donde cabían hasta 30,000 personas y no era raro que se llenara. Cabe aclarar que de ninguna manera los Delegados son Representantes. No tienen un período fijo, y son revocables por su Asamblea en cualquier momento. Las reuniones del Soviet son abiertas y cualquiera puede pedir la palabra, pero los Delegados tienen la obligación de participar (cada Asamblea debe tener un delegado en cada reunión del Soviet) y de actuar como comunicador entre el Soviet y las Asambleas. Algunos ejemplos de las acciones del Soviet:

  • El Soviet creó la Comisión técnica y militar. Tenía injerencia sobre todo lo que tuviera que ver con la defensa de la ciudad y el buen estado de las armas. 14 miembros del Soviet desempeñaban la función de mantener permanentemente comunicados los fuertes, los navíos y el soviet. Esto no era poca cosa en un momento donde cada persona de la ciudad debía ser entrenada y armada para la defensa de la misma. A cargo de esta comisión estaba también el designar “comisarios” o “inspectores” que revisaran el buen estado de los navíos mercantes que anclaban en el puerto, etc.
  • La Comisión de Propaganda fue uno de los emprendimientos más importantes del Soviet de Kronstadt. Comprometida con la Revolución hasta las últimas consecuencias, y aprovechando ser un punto de altísimo tránsito marítimo, Kronstadt desplegó esfuerzos increíbles a la hora de propagar la revolución. La primera tarea era satisfacer la demanda de oradores y asesores de Petrogrado. Se encargaba de distribuir literatura de divulgación científica, principalmente economía general y rural, política y sociológica. Muchos eran los obreros que construían una pequeña biblioteca con la esperanza de poder enviarla a través de algún marino a su pueblo natal. También había propagandistas voluntarios, que se ofrecían a viajar a donde sea a ayudar a la revolución. Cito a Volín al respecto de este mecanismo:

“Quien deseara partir como tal debía declararlo a la asamblea general de su unidad o su taller. De no haber objeción, el comité de la unidad o del taller le entregaba una primera credencial, que era visada por la Comisión de propaganda y remitida al secretario del soviet, en cuya reunión general la candidatura debía ser apoyada por quienes conocían personalmente al solicitante. Si nadie se oponía por razones de orden revolucionario o moral, recibía del soviet la credencial definitiva, que habría de servirle de salvoconducto, garantía y permiso de estada dondequiera que se solicitara su concurso.

Los gastos de estas misiones eran consteados por la caja del soviet, formada con los aportes voluntarios de los obreros. El propagandista llevaba casi siempre objetos especialmente fabricados por los obreros de Cronstadt, (…) los que conservaban su hogar campesino, montaron un taller en que trabajaban en sus horas libres para la producción de objetos indispensables a los campesinos.”

  • La decisión de cultivar las tierras disponibles de la ciudad. Sigo citando a Volin:

“…al efecto se crearon huertas colectivas. Cada grupo de 50 personas, del mismo barrio y lugar de trabajo, recibía un lote por sorteo, para trabajarlo en común, asistidos por expertos: agrimensores y agrónomos. Las cuestiones generales se trataban en reuniones de delegados (…) los útiles de labranza eran facilitados por la ciudad, la que también proveía el estiércol, único abono disponible. Estas huertas fueron grandemente útiles a la poblacion de Kronstadt, sobre todo en las épocas de hambre, 1918 y más tarde. Y el trabajo en colectividad estrechó los vínculos solidarios (…). Por ello, precisamente, tuvieron gran vitalidad y existían aún en 1921, llegando a ser durante bastante tiempo la única organización independiente que los bolcheviques no lograron quebrantar.”

  • Los ciudadanos mismos avanzaron sobre la socialización de la vivienda. Se encontró así que mientras familias enteras vivían en dos cuartos pequeños y mugrosos, funcionarios y empresarios ocupaban espacios de 18 o 20 habitaciones para ellos solos. La asamblea resolvió una progresiva redistribución de los inmuebles. Muchos grandes propietarios se quejaron y los llamaron “bandoleros”, pero el proceso transcurrió pacificamente. A los relocalizados se les entregaron viviendas convenientes en el mismo barrio, y la mudanza estuvo a cargo de la Asamblea. El Comité de Vivienda, en vínculo con las Asambleas Barriales, se encargaban de la manutención de los inmuebles.
  • El organo de difusión del Soviet, Izvestia, publicaba casi un número por día y era, efectivamente, la voz de la comunidad. Tenía la obligación de cubrir las comunicaciones del Soviet, pero era también un diario periodístico de abierta participación. Era, efectivamente un foro de discusión.
  • Cuando las relaciones con los bolcheviques demostraban no mejorar, se llamó a un Comité Revolucionario, compuesto primero por 5 personas, luego por 15 y luego por 25. El objetivo era agilizar el gobierno. Se eligieron a las personas que más confianza tenía la población en su capacidad de reaccionar rápidamente ante la presión, y organizar una resistencia.

Los éxitos morales de Kronstadt, su sucesiva rebeldía a todos los gobiernos que intentaban imponer la política al libre actuar de las masas, la hicieron una leyenda de su tiempo. Una verdadera fortaleza de la revolución, una isla en todos los posibles sentidos de la palabra, su caída fue tan simbólica como su existencia. Luego de la caída de Kronstadt, y de la derrota de los anarquistas en Ucrania y el Mar Negro, nadie mas alzó su voz en contra de los bolcheviques, y el mundo tenía una opción, la opción mas falsa de todas: El Capitalismo de Estado o el Capitalismo privado. Ambos jerarquizantes, explotadores, y mutuamente compatibles, partieron el mundo a la mitad, y no quedaba más que tirar una moneda para elegir el próximo verdugo. Kronstadt era, para la reacción, un verdadero tumor que debía ser extirpado. Los bolcheviques, claro, no eran otra cosa que reacción. Se habían montado habilmente, a través de slogans políticos, a una revolución que no era la suya, y la habían ganado. Solo quedaba Kronstadt.

El gobierno bolchevique, luego de llegar al poder, no tardó en monopolizar todo, desde la producción hasta los medios de prensa, y allí donde había un Soviet, los bolcheviques implantaban delegados y lo dejaban totalmente a merced del partido, que respondía al Secretario del Partido Comunista (Lenin). Todo pasó a ser manejado por un funcionariado/burocracia (la temida Burocracia Roja que Bakunin había predicho), de manera vertical de arriba hacia abajo. Cambió una clase privilegiada por otra. La libertad de prensa, de reunión, y la libertad de tener otra opinión en general, se desvanecieron rápidamente. Se conformó el más estricto de los unicatos, en la más antinatural de las interpretaciones del Socialismo. La masa fue nuevamente subyugada. Kronstadt resistió. Bajo la consigna “Todo el poder para los Soviets”, la misma que habían sostenido los bolcheviques, que no les duró ni una semana, Kronstadt no cedió el poder a los Comisarios del Pueblo ni al Partido Comunista local, sino que siguió enarbolando las mismas banderas. Era la traición: “La Joya de la Revolución”, como la había llamado Trotsky era ahora según él una “banda de sececionistas y contrarevolucionarios”. Pero no se apuraron en atacar a Kronstadt. Al principio la dejaron ser, y la utilizaron. sabiendo de la buena disposición de los marinos de Kronstadt a participar de la revolución, los bolcheviques convocaron propagandistas de Kronstadt para todos los lugares de Rusia donde luego de terminar su trabajo eran retenidos, encarcelados y luego convenientemente descartados. Pero la rebeldía de Kronstadt no podía durar por siempre, y Trotsky comenzó la escalada: Reclamó que Kronstadt cediera al “Gobierno del Pueblo”. Al no recibir respuesta, comenzó la campaña difamatoria. Según Trotsky y la radio de Moscú, Kronstadt era controlada por un grupo de generales blancos (la contrarevolución zarista-derechista), que recibían fondos de Alemania y Francia, que cruzaban a Finlandia para buscar apoyos, etc. Existen dos evidencias irrefutables y lógicas de que esto no es así:

  • En primer lugar, si la rebelión de Kronstadt hubiera sido calculada y especuladora, y no espontánea, no hubiera sido en invierno. Cualquier grupo que desee hacerse fuerte en Kronstadt espererará al verano, cuando las aguas se derriten y Kronstadt se hace inexpugnable. Fue en invierno, lo que terminó facilitando a los bolcheviques la toma militar de Kronstadt.
  • En segundo lugar, el autor de nuestro libro-fuente, Volin, estaba preso de los bolcheviques durante la rebelión de Kronstadt. Existe evidencia de que Kronstadt reclamó su presencia en una comisión veedora que habría de ir a Kronstadt ¿Qué grupo reaccionario sececionista reclamaría la presencia de un Anarquista declarado y prominente?

Kronstadt no cedía. Trotsky, viendo que estaba por derretirse el hielo, tomó la decisión. convocó a gran parte del nuevamente formado Ejército Rojo, sus tropas más leales, los vistió de blanco, abrió fuego de artillería y encaró Kronstadt por la retaguardia. Los soldados Rojos caían por millares, ya que los habitantes de Kronstadt no estaban mal entrenados y los veían venir. Los hielos se rompían y pelotones enteros caían dentro del agua helada. A Trotsky no le importaba cuantos Rusos perdieran la vida en esta lucha fraticida, mientras Kronstadt cayera. La resistencia fue gloriosa, pero luego de 2 semanas de asedio constante, Kronstadt cayó. Nadie quedó. La matanza fue indiscriminada. Todos los que habían tenido algún cargo en el Soviet, o que había empuñado un arma en la resistencia fue automáticamente pasado por las armas sin mayores procesos ni miramientos. La población fue diezmada, en un proceso del que no se conocen ni cifras, ni destinos finales, ni nombres. Kronstadt había sido mandada de un escobazo rojo abajo de la alformbra de la historia. El sueño del Socialismo se había convertido en la pesadilla del Comunismo.

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